De muñecas mafiosas y otros despropositos

Matador, genial como siempre

Matador, genial como siempre

Estaba almorzando con mi papá, viendo el noticiero (lo sé, una muy mala forma de almorzar) cuando escuche la frase del siglo.

No queremos saber de valores ni nada por el estilo.

Juan Pablo Machado, Editor de Contenido – Canal Caracol

Eso explica muchas cosas.

Obviamente, la frase esta descontextualizada y hace parecer a el señor Machado un ente diabólico, así que vamos a contextualizar.

La frase en cuestión se dijo en el “segmento light” (¿se le puede decir segmento, cuando dura mas de la mitad del noticiero?) para promocionar un “simpático test” de “Las muñecas de la mafia”, el objetivo del test es saber si usted, señorita, es una dama o una “muñeca” o en el caso de los hombres si son caballeros o “traquetos” … no mejora mucho, ¿verdad?.

La frase completa es la siguiente

…divertirnos un poco, es un sano esparcimiento, no queremos saber de valores ni nada por el estilo.

Si claro, “sanísimo” esparcimiento, ni contextualizado mejora. Si quiere ver el vídeo completo puede ir a la pagina oficial de Canal Caracol

No es la primera vez que este humilde blog toca el tema del traquetismo en la cultura del país (y lastimosamente parece que no será la ultima) pero si es la primera que toca el papel de la televisión.

Y es que en los últimos años, nuestra televisión se ha visto llena de novelas de este tipo (y de realities insulsos), una tras otra, tras otra Ad Infinitum.

¿Son malas estas novelas?

Darle el carácter de malo a algo que carece de capacidad ética (Capacidad de decisión, ejecución de juicios de valor, predecir las consecuencias de sus actos) es un mal chiste, por otro lado lo mas cerca que podríamos llegar es a evaluar a los creadores de las novelas, que a mi modo de ver no son malos en si mismos, simplemente hacen un trabajo creativo por el cual les pagan.

Uno puede llegar a pensar que el hecho de tener una novela sobre narcotráfico es una muestra de que la sociedad colombiana esta sanando sus heridas y puede abordar el tema serenamente. Eso tiene sentido si fuera una sola novela, pero es que ya son varias y en los dos canales. Entonces ya la cosa pasa de la catarsis necesaria de una sociedad a una moda explotada y mantenida por los canales de televisión

Evidentemente estos son productos creados para mayores de edad y emitidos en horarios para adultos, así que, en teoría, estos programas no deberían afectar a los niños, pero la verdad es que los comerciales si las pasan todo el día, o como en el caso de Caracol, entrevistan al “personaje” de la novela en el noticiero del medio día, que es algo así como:

Modelo-que-no-pudo-ser-actriz-y-termino-de-presentadora: Y cuéntanos ¿Que sintió tu personaje cuando se acostó con ese viejo verde, repugnante, asqueroso por dinero?

Modelo-que-se-cree-actriz: Ay no, mi personaje es muy lindo, a ella le pasan muchas cosas malas, pero es por inocente.

– Otra-modelo-que-no-pudo-ser-actriz: ¿y Tú te pareces a tu personaje?

– Modelo-que-se-cree-actriz: PARA NADA

Modelo-que-no-pudo-ser-actriz-y-termino-de-presentadora: Pero cuéntanos ¿Que le va a pasar a tu personaje?

– Modelo-que-se-cree-actriz: Ay no, no les puedo decir, mejor vean la novela que esta buenisima.

Esa sobre exposición podría afectar a algún niño y como en Colombia la educación no esta diseñada para promover el pensamiento critico va a afectar a muchos adultos (si no me cree, puede dar click aqui o aqui).

Pero creo que el peor daño es a la imagen del país, porque evidentemente esto no se queda así, estas novelas se las venden a toda América Latina, USA y España, y si la suerte no nos acompaña, las traducen o subtitulan para el resto del mundo. Y luego tienen el DESCARO de preguntar ¿Por que los colombianos tenemos mala imagen fuera del país?

El decir que estas novelas muestran la realidad colombiana es una defensa bastante flaca. Puede que las novelas muestren un espectro de la sociedad, pero la gran mayoría de colombianos nunca hemos tenido nada que ver con el narcotráfico ademas en mi casa me enseñaron que la ropa sucia se lava en casa. Otra defensa bastante tonta es decir que esas novelas sirven para advertir a los jóvenes(defensa bastante dudosa  cuando  su  forma de promocionar la novela es con tests estúpidos para saber si uno es narco o prepago) … Si claro ahora los canales tienen conciencia social y todo; pues parece que han fracasado miserablemente en esa área, no así en sus ganancias.

La solución definitiva

Sencillo, no vea televisión. Punto (por lo menos no nacional, si tiene acceso a televisión por cable existen muy buenos canales como Discovery Channel, Films and Arts o El Gourmet.)

El tiempo que le dedica a la televisión dedíqueselo a la lectura, a jugar con sus hijos, a charlar con su familia o los amigos, cualquiera de estas cosas es mucho mas productiva para el país que ver novelas de narcos y prepagos. Y aunque suene utópico, si todos dejan de ver novelas de narcos, los canales tienen que dejar de hacerlas.

Sociedad Colombiana, Corrupta Sociedad Colombiana

In memorian

In memoriam

Era hermosa, lo era y mucho y con esa belleza terrenal, casi desenfrenada, que solo tienen las mujeres latinas. Algún día podría haber ido a Hollywood y ser una gran estrella; o podría haberse casado con un buen hombre que le diera una buena familia e hijos.

Lamentablemente las cosas no fueron así para Liliana Lozano, modelo, actriz y presentadora. Hace unos días fue encontrada muerta con signos de tortura en un cañadulzal junto al cadáver de Héctor Fabio Vargas, narcotraficante, hermano de Leonidas Vargas también asesinado hace unos días en un hospital de Madrid. Los móviles de estos crímenes parecen ser un ajuste de cuentas entre bandas del narcotráfico.

Obviamente todas las personas ponen ahora el grito en el cielo: “Era una prepago, era la moza de un traqueto”.

Es posible que sus acusaciones sean ciertas, pero hoy no voy emitir ningún juicio contra Liliana Lozano, sencillamente por que nunca la conocí. El Señor la juzgara con justicia en su momento

Hoy voy a hablar en contra de la sociedad Colombiana en general, soy Colombiano (con ruanazo marcado y cara de indio) y eso me da autoridad para decir lo que voy a decir.

La sociedad Colombiana esta PODRIDA, así de sencillo. Aquellos señores de moral “altísima” que juzgan a esta mujer son los mismos que tenían plata en pirámides o en el lavadero de DMG (por si no lo sabían, los 2 socios de David Murcia Guzman confesaron lavado de activos) y esta plata es fruto de robar a otros o plata del narcotráfico, así de sencillo.

Esta es tu “altísima” moral Sociedad Colombiana, harias cualquier cosa por dinero, lo harías y lo se y tu también lo sabes ; sabes que si alguien te ofreciera multiplicar mágicamente tu dinero lo harías; no importa que detrás de ese dinero algunos hayan perdido sus ahorros, total solamente tu fuiste mas astuto que los otros (la malicia indígena), no importa que detrás de ese dinero hayan miles de familias destruidas por la droga, total tu no los obligaste a drogarse. Esa eres Sociedad Colombiana, eso somos.

Pero ahora todos los adalides de la moral se levantan a juzgar… ¿A juzgar? ¿A quien? Aquí no hay moral, es que aquí somos muy modernos, si hasta tenemos una ética postmoderna, una ética minimalista: “Haz lo que quieras desde que no le hagas daño a otro” Juzgar a Liliana Lozano por lo que hizo es un ejercicio inútil en esta sociedad, ella simplemente estaba acompañando a un empresario; el tipo era casado, pero talvez ella no sabia o el tipo le dijo que se iba a separar para casarse con ella (conozco montones de mujeres que aceptan vivir así); el tipo era un narco, pero el no obligo a nadie a que se drogara; además el tipo la tenia divinamente. Total ella no le estaba haciendo daño a nadie, por lo tanto nadie puede juzgarla. Por lo menos no bajo nuestra ética minimalista y postmoderna.

Sociedad Colombiana tenemos un grave problema no tenemos referentes éticos, no tenemos un norte moral. Hemos abandonado a Dios. Aquí lo único que importa es tener un “buena vida” y como tener una “buena vida” cuesta montones de dinero (no se puede ser feliz sin un celular con cámara) hay que hacer algo. Eso era lo que Liliana, hermosa Liliana, pensaba. Igual que todos aquí.

El gran pensador J.P. Moreland (Filósofo, químico y teólogo) tiene algo que decirnos al respecto:

Otra tendencia moderna es el cambio de lo que la gente considera la “buena vida.” Desde los tiempos del Antiguo Testamento y la Grecia antigua hasta este siglo, la buena vida fue ampliamente entendida como una vida de florecimiento constituida por virtud intelectual y moral. La buena vida es la vida de un ideal humano funcionando acorde a la naturaleza que Dios nos ha dado.

En esta visión, antes de la creación, Dios tenía en mente un plano ideal de la naturaleza humana que el uso para crear a cada ser humano. La felicidad era entendida como una vida de virtud, y una persona exitosa era la persona que sabia como vivir bien acorde a aquello que somos por naturaleza por el creativo diseño de Dios. Cuando la Declaración de Independencia dice que somos dotados por nuestro Creador con ciertos derechos inalienables, entre ellos el derecho a buscar la felicidad, se esta refiriendo a virtud y carácter. Así entendida, la felicidad comprende sufrimiento, resistencia y paciencia porqué estas cosas son importantes para ser una buena persona que vive la buena vida.

… esta noción de felicidad como florecimiento humano ha sido reemplazada por un nuevo entendimiento. La vieja definición presupone la disponibilidad de el conocimiento moral y espiritual necesario para comprender la naturaleza del florecimiento humano y el camino requerido para alcanzarlo. Sin embargo, bajo la presión del naturalismo y el postmodernismo y su negación del conocimiento no empírico, en los últimos cien años, la Felicidad de ha convertido en algo totalmente diferente, y el cambio en su significado esta destruyendo las vidas de las personas.

Una definición reciente de un diccionario sobre la Felicidad es “un sensación de satisfacción placentera”. Esta definición esta lejos de ser arbitraria. Captura acertadamente nuestro uso diario de “felicidad” en declaraciones como estas:

¡Pase mi semestre y soy tan feliz!

¡Mi equipo gano el campeonato, soy tan feliz, tan feliz!

¡No puedo esperar para salir a vacaciones. El solo pensamiento me hace tan feliz!

Note cuidadosamente que la felicidad es identificada como un sentimiento, y mas específicamente un sentimiento cercano al placer. Así entendida, la esencia de la felicidad se convierte en la satisfacción del deseo desordenado. La satisfacción placentera es una pobre meta en la vida; pero es, sin embargo, un maravilloso subproducto del esfuerzo por la felicidad en el sentido clásico. Piense sobre eso. Sí la felicidad es tener un sentimiento interno de diversión o satisfacción placentera y esa es nuestra meta principal, ¿donde la gente pone su atención cada día? En ellos, y el resultado será una cultura de narcisistas absortos en si mismos que no pueden vivir por algo mas grande que ellos mismos.

Para observar esto, considere la actual preocupación por la apariencia física y el ejercicio. Comúnmente hoy, la locura por el ejercicio es una expresión de seres vacíos tratando de ser felices con una actitud narcisista y una énfasis absorto en su imagen corporal y la atracción sexual como el santo grial de la meta mas  importante en la vida – La satisfacción del deseo carnal momentáneo.

Así es señores, así es nuestra sociedad y aunque les parezca anacrónico o cómico, el único que puede sacarnos de esta es Dios.

Es Cristo el único referente ético valido para esta sociedad y es Dios y su palabra el único norte moral que debemos seguir.

Liliana Lozano, aunque responsable por sus actos, es solo una víctima de esta sociedad que “construimos”, una sociedad corrupta hasta sus tuétanos, fundada sobre el dinero y la apariencia.

Voy a terminar con otra joya de J.P. Moreland, otra vez hablando sobre nuestra sociedad postmoderna

Un estomago plano es de mayor valor que un carácter maduro