Señales

3Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? 4Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. 5Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. 6Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. 7Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. 8Y todo esto será principio de dolores.
9Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.10Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. 11Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; 12y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. 13Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

Reina Valera Revisada (1960). Miami : Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998, S. Mt 24.3
No se si será pronto, o mas tarde, pero vendrá, como ladrón en la noche. Mi Señor llega y con el su recompensa.
¿Preocupado? Tranquilicese,   todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
No podemos esperar a que por nuestras buenas obras nos salvemos, todo aquello que podamos hacer no se compara con la santidad  de Dios, todos hemos pecado.
Pero el Señor ha venido a salvarnos, no porque seamos buenos, si no porque Él nos ama
16Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
Reina Valera Revisada (1960). Miami : Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998, S. Jn 3.16

 

Y esa gran salvación depende de una sola cosa, Fe. Y la fe no es actitud positiva, la fe es la convicción de que Jesucristo ha resucitado y prepara un lugar para mí (y para ti también) en el cielo. 

 

Le invito a que lea esta oración y la medite, y una vez se encuentre convencido de ella dígasela al Señor, El lo oirá y traerá la convicción a su corazón

Dios ten misericordia de mi, pecador. Señor, necesito ser salvo. Sálvame. Yo clamo a tu nombre

Señor, soy culpable. Merezco tu ira. Señor, no me puedo salvar a mi mismo. Señor, yo quiero tener un nuevo corazón y un espíritu recto, pero ¿que puedo hacer? Señor, No puedo hacer nada, ven y cambia mi voluntad y hazme agradable a ti.

Tu tienes el poder, lo sé, para salvar a un miserable como yo; ¿A quien o a donde iría si debo rechazarte?

Pero ahora mi alma clama a tu nombre. Temblando, pero creyendo. Yo me entrego totalmente a ti, Oh Señor. Confío en la sangre y la justicia de tu amado Hijo, Confió en tu misericordia, y en tu amor y en tu poder como se han revelado a mi. Yo me atrevo a descansar en esta tu palabra: “Aquel que invocare el nombre del Señor será salvo”. Señor sálvame en esta noche, en el nombre de Jesús. Amen

 

Ahora que el Señor le ha oído, busque una iglesia donde le enseñen la Biblia para aprender mas del Señor, si tiene dudas puede contactarme a través de los cometarios, con el mayor de los gustos lo ayudare.

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Frases : C. H. Spurgeon (III)

Cuando siendo yo niño vivía en el campo en la casa de mi abuelo, vi una partida de cazadores vestidos de casacas coloradas, corriendo a través de los campos en persecución de un zorro. Mi corazón infantil se entusiasmó, y me sentí dispuesto a seguir tras los sabuesos saltando setos y zanjas. Siempre he sentido una inclinación natural por esa clase ejercicios y cuando de muchacho se me preguntaba lo que yo quería ser, generalmente contestaba que iba a ser cazador. ¡Hermosa profesión, a fe mía!. Muchos jóvenes tienen de ser pastores de almas, la misma idea que yo tenía de ser cazador. Los anima un pensamiento meramente pueril de que les agradaría la casaca roja y el silbato de cuerno, es decir, los honores, los respetos, las comodidades y son probablemente lo bastante necios para pensar también en las riquezas del ministerio. La fascinación que ejerce el cargo de predicador en los espíritus débiles es muy grande, y por lo tanto  exhorto encarecidamente a todos los jóvenes a que no confundan un capricho con la inspiración, y un antojo pueril con el llamamiento del Espíritu Santo

C. H. Spurgeon

Frases: C. H. Spurgeon (II)

Todos vosotros conocéis los perjudiciales efectos que con frecuencia se producen en el agua que corre por cañerias de plomo; pues de igual modo el Evangelio mismo al correr por hombres espiritualmente dañados, puede perder su mérito hasta el grado de hacerse perjudicial a sus oyentes.

-C. H. Spurgeon