Frases: Michael Horton (IV)

Thus, the kingdom of grace is not a geopolitical entity, like the empires and nations of this age. Neighbor love, inscribed on the human conscience in creation, still governs all laws and constitutions. God still protects Cain and his rebellious city by his common grace. It is not the era of intrusion ethics, but of the rule of common law measured by equity (justice tempered by love), to which believers and unbelievers are bound in secular friendship. The heresy of Constantinianism, old and new, is to imagine that the church or the nations of this age can invoke the holy land and holy war passages from the Sinai covenant for our own time and place. Whatever wars may be waged among nations and powers in this present evil age, Christians may appeal to general principles of justice and love of neighbor, but not to Israel’s national covenant.

Por lo tanto El Reino de la Gracia no una entidad geopolítica, como los imperios y naciones de esta era. Amor por el prójimo, inscrito en la conciencia humana en la creación, aun gobierna todas las leyes y constituciones. Dios aun protege a Caín y sus ciudades rebeldes por su gracia común. Esta no es la era de la ética de intrusión sino de la regla de la ley común basada en la equidad (justicia atemperada por amor)  por la cual creyentes y no creyentes están unidos en amistad secular. La herejía del Constantinianismo, viejo y nuevo es imaginar que la iglesia o las naciones de esta era pueden invocar los pasajes sobre la tierra santa y la guerra santa del pacto de Sinaí para su propio tiempo y lugar. Cualquier guerra que puede ser librada entre las naciones y poderes de este presente siglo malo, los cristianos deben apelar a los principios generales de justicia y amor al prójimo, pero no al pacto nacional de Israel

Horton, M. (2011). The Christian Faith: A Systematic Theology for Pilgrims on the Way (p. 973). Grand Rapids, MI: Zondervan.

El juego bonito de los niños buenos (II)

David Luiz consuela a James Rodriguez

David Luiz consuela a James Rodriguez

Y perdimos, vendimos cara nuestra derrota pero perdimos.

A parte de un arbitraje cuestionable, a nuestra selección le falto. No sé si fueron los nervios, la presión o la inexperiencia en esas instancias. Si Colombia hubiera jugado como jugo los últimos 25 minutos otra hubiera sido la historia, pero no le fue. Y perdimos y lloramos.

Y James llorando, hizo llorar a todo el país. Lloramos la derrota, pero también lloramos de alegría porque esta selección ha sido nuestra mejor selección.

Es que a este país signado por al hado trágico le  hacen falta alegrías, alegrías que han venido de la mano de nuestros deportistas (Uran, Quintana, Ibargüen, Pajón) y que nos abren la posibilidad a un futuro mejor, un futuro donde Colombia gana, donde a los que vivimos afuera nos felicitan por nuestros deportistas en vez de hacernos bromas sobre narcotráfico .

Porque el futuro de Colombia tiene todo para ser brillante. Porque aún hay tiempo.

Arturo Wallace

Al final del partido David Luiz, evangélico también, se acerca a consolar James. Diferentes países,  equipos rivales y sin embargo son hermanos en Cristo.

Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran

Reina Valera Revisada (1960). (1998). (Ro 12.15). Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas.

Me gusta el juego bonito de los niños buenos, pero me gusta más este cristianismo bonito. Este que brilla aun con más fuerza en las derrotas

como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo.

Reina Valera Revisada (1960). (1998). (2 Co 6.10). Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas.

El juego bonito de los niños buenos

La selección celebra el 2-0 contra Uruguay

La selección celebra el 2-0 contra Uruguay

 

Escribo estas palabras siendo el 1 de julio de 2014, muy lejos de Colombia (y durante mucho tiempo).

El sábado pasado (28 de julio de 2014) la selección nacional de fútbol de Colombia paso por primera vez en su historia a cuartos de final de la Copa Mundial de la FIFA derrotando 2-0 al combinado uruguayo.

Y vinieron los elogios…

La prensa internacional se deshace en elogios para el equipo Colombiano

Hay en Brasil una selección llamada Colombia que juega como los ángeles, fresca, divertida y armónica, dulce y nada empalagosa, venenosa cuando ataca, tensa cuando defiende, deliciosa con la pelota, nueva reina de Maracaná.

El Pais

Y yo que he visto selecciones Colombia desde aquellas míticas del Pibe Valderrama, Arnoldo Iguaran y compañía les puedo decir que jamás había visto a un equipo que jugara tan bien como esta selección. Todos son estrellas pero juegan como un solo hombre; se entienden a la perfección para hacer obras de arte en conjunto y apoyan sin egoísmos las genialidades individuales. Una delicia. Increíble, increíble que esta sea la selección de mi país.

Tantos años acostumbrados a las derrotas (en la cancha y fuera de ella) lo dejan a uno sin poder describir esta alegría (y estas alegrías tienen un regusto amargo cuando uno esta lejos de su tierra).

Y si alguien se ha robado todos los halagos de los medios es nuestro número 10, James Rodríguez

Pero ocurre que a veces, muy raras veces, para ser precisos, sucede algo extraordinario. Sucede que alguien, un elegido de los dioses, rompe los límites de la física y la lógica para componer una sinfonía con un solo gesto.

Marca

Él se desliza amenazante, su toque sublime y su percepción sobrenatural para alguien que adorna estas fases finales por primera vez

The Guardian

A los 22 años, James Rodríguez tiene el mundo a sus pies: Goleador del mundial (hasta el momento), mejor jugador de la fase de grupos, El nuevo Pibe, el Niño Dorado (así lo llama un locutor de la BBC).

Y llego la respuesta…

¿Y como contesto James? Como lo haría un buen cristiano

Me gusta el juego bonito de los niños buenos (Todos en la selección tienen cara de buenas personas) pero me gusta más ese cristianismo bonito, humilde, sencillo.

A la mayoría de personas le tiene sin cuidado la religión de James (o de los otros jugadores de la selección -de los cuales muchos son cristianos-) pero de vez en cuando alguien se pregunta. Pongo por ejemplo a una de las tuiteras más queridas de Colombia: Ana María Mesa

Aunque Ana María me aclaró en conversación privada que realmente le tiene sin cuidado la religión de los jugadores y su intención era puramente jocosa, su tuit nos sirve para reflexionar también a nosotros.

Aun más curiosa es la respuesta de mi buen amigo Juan Diego

Juan Diego reconoce un valor práctico en el cristianismo de los jugadores de la selección, ¿Será cierto que, a parte de cuestiones puramente sobrenaturales, el cristianismo ayuda a los jugadores?.

Yo creo que si, el cristianismo tiene efectos muy positivos en la vida de las personas. Un cristianismo bien entendido y practicado hace a las personas más humildes, con sentido de comunidad y pertenencia, con una meta más grande que ellos mismos, mas sinceras y compasivas.

Y me gusta el juego bonito, pero me gusta este cristianismo bonito en el cual aun él que no cree puede encontrarle valor aunque sea practico. Esta puede ser la semilla de algo más grande

Amados, os ruego, como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,  manteniendo digna vuestra manera de vivir entre los gentiles, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, a causa de vuestras buenas obras.

Santa Biblia: La Biblia Textual, Segunda Edición. (1999). (1 P 2.11–12). Sociedad Bíblica Iberoamericana, Inc.

De votos y devotos

Por nuestro columnista invitado: B. Pinto B.

Muchos años después del pecado, que llamaban virtud en las iglesias, y lo bendecían.
Odiseas Elytis – Dignum est.

En el año 1990 las profecías fallaron. Los profetas de la Misión Carismática Internacional (MCI), hoy Gobierno de los 12 (G12), habían advertido que Claudia Rodríguez de Castellanos, fundadora del Partido Nacional Cristiano (PNC), ganaría la presidencia de la República. Sin embargo ya se podían contar victorias importantes: el PNC había logrado, junto con representantes cristianos de otras coaliciones, una curul en el Senado tras la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, con el principal propósito de alcanzar los mismos privilegios de la Iglesia Católica en el marco de la libertad religiosa: exenciones tributarias y personería jurídica para las congregaciones evangélicas.

Los vaticinios volvieron a fallar en el año 1994, cuando la pastora-senadora, ahora convertida al partido liberal, perdía su curul. Perdía las elecciones, pero ganaba amigos. El entonces candidato a la presidencia, Ernesto Samper Pizano, se presentó en la tarima del Coliseo El Campín durante una reunión de la MCI. El motivo de su visita, por supuesto, era convencer a la membresía de las bondades de su propuesta política y su fidelidad a los principios rectores de la iglesia.

El candidato contó la historia del atentado que sufrió en 1989 en el aeropuerto el Dorado, sus días de convalecencia en la Caja de Previsión y sus visiones espirituales, en las que el Señor Jesús lo visitaba, lo fortalecía y le aseguraba una segunda oportunidad para volver a la vida y a la política colombiana. Contaba también como el pastor César Castellanos lo acompañó en la clínica y lo fortaleció con sus oraciones. Tras su testimonio hubo lágrimas en las graderías. El pastor Castellanos dirigió la oración y todas las manos proclamaron al que “Dios había escogido” como el futuro presidente de la nación.

A otra de las reuniones de jóvenes, algún sábado de 1994, llegó Humberto de la Calle Lombana, hoy jefe de negociadores del gobierno en el proceso de paz en la Habana y entonces aspirante a la vicepresidencia por el partido liberal. Ensalzó a los jóvenes carismáticos por su fe, por su entusiasmo, por su compromiso…con la causa samperista. El compromiso era claro:

Así mismo varios testimonios nos indican que la época de elecciones presidenciales de 1994, la decisión de a quién apoyar no provino de un proceso analítico y democrático sino de una negociación entre el candidato Ernesto Samper (actual Presidente) y los evangélicos; estos ponían votos y él se comprometía a presentar un proyecto de ley por el que se le da igual tratamiento tributario a todas las iglesias. Y así fue, la dirección del Movimiento mandó durante este período cartas a los pastores de las diversas congregaciones diciendo que por favor “recomendaran” a Samper a sus fieles.

Helmsdorff Daniela. Participación política evangélica en Colombia (1990-1994). Historia Crítica, 1996, pp. 77-86.

Meses después estalló el escándalo del proceso 8000: según las denuncias, a la campaña de Ernesto Samper ingresaron “dineros calientes” provenientes de generosas contribuciones del cartel de Cali. A las arcas de la Alianza por Colombia, de la cual hacía parte Claudia Rodríguez, aterrizaron 15 millones de pesos de la campaña samperista. Por supuesto, la pastora Rodríguez negó cualquier conocimiento sobre la procedencia non sancta de tales dineros.

Cuatro años después, el turno fue para Horacio Serpa: él era el ungido de turno. Al mismo coliseo llegó la hija del candidato para granjearse los votos de los miles de jóvenes que llenaban el auditorio. El argumento para votar por Serpa: Pastrana era conservador y católico; quería revivir el concordato con la Santa Sede y consagrar el país al Sagrado Corazón. Eso, la iglesia cristiana no lo podía permitir. Hubo profecías sobre la victoria de Serpa. Con su éxito en la primera vuelta, los profetas confirmaron su vaticinio; con la derrota en la segunda, cambiaron de tema.

Luego vino la alcaldía de Bogotá: el apoyo a Enrique Peñalosa en su contienda contra Antanas Mockus. El argumento (por lo menos el chascarrillo de César Castellanos en el Coliseo el Campín): Mockus se había bajado los pantalones en la Universidad Nacional ante un auditorio de estudiantes saboteadores. Y esa indecencia, la iglesia no la podía consentir. Sin embargo, ese día la congregación no admitió que hablara Peñalosa. La iglesia estaba en el cierre de un congreso de alabanza y no quería proselitismo político.

Pero el silencio político duró poco. La pastora-senadora, en su aspiración a la alcaldía de Bogotá, se valió de un ejército fiel de jóvenes que recogían firmas y hacían proselitismo por la ciudad; movió sus fichas, logró el apoyo de los trasportadores de buseta, quienes armaron una operación tortuga en las calles bogotanas para demostrar, entre pitos y cornetas, su apoyo a la candidatura carismática.

El trancón de busetas fue reportado en los noticieros, y así, entre cornetas y propaganda, logró sacar casi 200.000 votos en su aspiración, lo que le permitió convertirse en una figura visible, con un caudal electoral que hizo suspirar a María Emma Mejía y a William Vinasco por una eventual alianza. No ganó (otra vez las profecías fallaron), pero el respaldo divino era evidente.

Terminó la administración Pastrana y volvió al ruedo Horacio Serpa. Pero los vientos habían cambiado. Los de entonces ya no eran los mismos. Castellanos y Rodríguez tuvieron otra visión. Y esta vez sí acertaron. Álvaro Uribe se convirtió en presidente de la República. Su ascenso electoral encarnó una nueva forma de caudillismo que puso en jaque (hasta nuestros días) el bipartidismo tradicional, y del que se beneficiaron todos aquellos que entendieron la reconfiguración del mapa político del país. Ni godos ni liberales. O quizá un poco de cada cosa, pero por encima de todas las cosas, uribistas.

Los Castellanos Rodríguez, quienes pueden no tener ojo profético, pero sí tienen olfato político, decidieron subirse al nuevo bus del uribismo. Allí estaban, ungiendo al señor del Ubérrimo, como Sedequías con sus cuernos de hierro profetizando victoria al rey Acab. No importaban los antecedentes de Álvaro Uribe, sus nexos oscuros con la parapolítica y el narcotráfico, sus prácticas ilegítimas, su desprecio por las instituciones, sus ministros, consejeros y asesores implicados en escándalos, chuzadas, subsidios irregulares, desmovilizaciones fraudulentas (como la del bloque Cacique Gaitana), falsos positivos, concierto para delinquir, sus tretas de bajo mundo para lograr la primera y la casi segunda reelección, la participación política mientras fungía como jefe de estado, su persecución a cualquier forma de contradicción y disidencia (incluidas las altas cortes). No. Nada de ello importaba. Dios lo había señalado, según los pastores del G12, como el faro y vigía de los destinos del país.

En el bus del uribismo, primero militaron en Cambio Radical. Luego, Claudia Rodríguez desertó de las huestes de Germán Vargas Lleras y migró para el partido de la U, bajo la dirección de Juan Manuel Santos. Muy juiciosa, apoyó con su esposo, como no, la candidatura de este a la presidencia de la República, como garantía de la continuidad del legado de Álvaro Uribe y sus huevos magníficos.

Ahora, cuatro años después de que Santos subiera al poder, “investido por la unción” de los Castellanos Rodríguez (y de otros pastores evangélicos del país, y de los obispos católicos y de los barones electorales del uribismo y de todo cuanto fuera necesario hacerse ungir), los vientos vuelven a cambiar. Ahora, Santos no es un pendenciero jefe de estado al estilo Uribe, el varón que “frentea” a los presidentes vecinos. No chuza las altas cortes. No persigue sindicalistas ni los tacha de terroristas. Propone, en medio de la guerra, la terminación del conflicto en una mesa de negociación. Ley de víctimas y restitución de tierras. Ya no es el Santos que muchos querían. Ahora Santos, el oligarca bogotano, se convirtió al Castrochavismo.

Claro, Juan Manuel Santos sigue representando lo que ha sido la clase política de nuestra mediocracia colombiana. Mermelada y tamal. Pero no es el Santos de Uribe. No fue el Santos que ungieron en el Centro de Convenciones G12. ¡Ah! (permítanme una leve digresión), el Centro de Convenciones G12, el auditorio más tremendo de Bogotá. Donde recogen ofrendas y diezmos con datáfono. El “templo” que construyeron con los pactos y ofrendas de familias pobres y de clase media. Con préstamos de fe en las sucursales bancarias. Con diezmos recogidos en cada célula familiar. El templo anhelado por años para adorar al Señor sin pagar arriendo en el Campín, y que ahora, convertido en el auditorio G12, se alquila para conciertos de música “profana”, para eventos empresariales, para charlas motivacionales. La multiforme gracia de Dios convertida en un lujoso Centro de Convenciones multipropósito. Hubo un tiempo en que en la MCI era pecado escuchar “música del mundo”. Los demonios habitaban en la oscuridad de las salas de cine. Era pecado tomar cola y pola. Los tiempos cambian; cómo es la vida. La música sigue siendo profana; pero las riquezas de los impíos, son para los justos. Por lo menos eso repiten algunos predicadores.

El Santos que ungieron en el Centro de Convenciones G12 es otro. Irreconocible. Inaceptable. Amigo de Petro y los sindicatos. Amigo de las FARC. Amigo de los gays, las lesbianas y las feministas pro-aborto. Corrupto. No como Uribe, el nuevo Ciro, el nuevo Darío el persa, víctima de las difamaciones de la extrema izquierda. Ahora, son Zuluaguistas, del Centro Democrático. Muchos, no tienen muy claro qué significa Centro. Lo que sí tienen claro, porque lo dicen los pastores, es que la izquierda es del diablo, igual que el liberalismo en el que militaron hace años. Esos son los comunistas ateos, los malos, como afirma la señora Cabal de Lafaurie.

Tampoco tienen muy claro qué significa democrático. Mucho menos qué significa justicia transicional. Ni idea. Para opinar se necesita leer. No solo obedecer. Algunos boicotean el concierto de Calle 13 en Bogotá, pero aplauden las interceptaciones ilegales del Centro Democrático. Censuran el video de Shakira, pero no se sonrojan cuando un concejal cristiano presenta una ponencia al Concejo de Bogotá, plagiada de un documento de la Universidad de Barcelona, al tiempo que se hace elegir como candidato por el PIN, partido político orquestado desde la Picota. Cuelan el mosquito y se tragan el camello. Persisten en el peligroso discurso de “nosotros los buenos y los otros los malos”. Los buenos de derecha, porque la derecha es de Dios y la siniestra del diablo. Simple. ¿O no?

No tan simple. Conocemos la pobreza de la cultura política del país y ni qué hablar de la cultura política de muchas iglesias cristianas. Y no es únicamente un problema local. Buena parte de la iglesia protestante en Alemania apoyó el Nacionalsocialismo de Adolf Hitler. Fueron pocos los valientes como Dietrich Bonhoeffer, quienes prefirieron una iglesia subterránea y digna, a una iglesia arrodillada ante la tiranía. Un sector de la iglesia evangélica apoyó en Chile la dictadura de Augusto Pinochet. La derecha republicana ungió a George Bush en un claro ejemplo de miopía política.

Uno de los fundamentos de las democracias modernas es la separación entre iglesia y Estado. No todas las denominaciones cristianas, hay que decirlo, persisten en la utilización del capital simbólico de la fe como combustible de las estrategias electoreras. Pero sí es una práctica recurrente, particularmente en ciertas denominaciones neopentecostales, cuya teología es tan profunda como su madurez democrática. Baste recordar que César Castellanos no tuvo reparo en ungir como pastor de su congregación al esmeraldero Chucho Sarria, condenado en 2010 por tentativa de homicidio.

Recordemos también las alabanzas de la iglesia Avivamiento a Samuel Moreno y Juan Manuel Santos, el apoyo de María Luisa Piraquive a Oscar Iván Zuluaga, de Jimmy Chamorro al partido de la U. La fe es un asunto privado que, aunque tiene, por supuesto, repercusiones públicas, no puede convertirse en un vehículo de imposición de creencias personales o de manipulación de intereses particulares. Es inmoral que desde un púlpito se presione el voto de los creyentes de cualquier confesión, como lo ha hecho en varias ocasiones el señor César Castellanos. Una cosa es la opinión política. Otra cosa, la imposición simbólica.

La inconsistencia política de los Castellanos Rodríguez (PNC, liberalismo, Cambio Radical, Partido de la U, Centro Democrático) no es llanamente un ejemplo de inmadurez política. Más allá, es una muestra fehaciente de cálculo electoral, de estrategia coyuntural, de oportunismo político. No es gratuito que hoy los Castellanos Rodríguez sean una de las parejas más poderosas del país. Su estrategia política les ha permitido amplificar de forma increíble su poderío económico, político y social, consolidar su modelo multinivel de evangelismo y posicionar su marca G12 en todos los frentes: desde el café G12, pasando por agencias de viajes, medios de comunicación y sellos discográficos.

Algunos ministros de la teología de la prosperidad, la super fe y ciertos movimientos carismáticos (muchos de ellos también comprometidos en escándalos, como Benny Hinn, David Yonggi Cho y Todd Bentley, por nombrar solo tres -La lista es demasiado larga-) celebran, con seguridad, el éxito del G12, una de las varias megaiglesias neopentecostales colombianas, que ha logrado, de la mano con los réditos de las alianzas políticas y una eficaz estrategia de mercadotecnia, capitalizar las necesidades espirituales de miles de personas que encuentran en la iglesia, la comunidad y el sentido que una sociedad cada vez más individualista no les puede brindar, hasta convertirse en lo que los sociólogos denominan una institución voraz, que invade aun la esfera privada de sus miembros.

Sin embargo, los evangelios demuestran una consistencia ética que no da lugar al cálculo estratégico de los poderes mundanos. “Mi reino no es de este mundo”, le respondió Jesús a Poncio Pilatos. Vaya uno a saber qué significa este pasaje en la hermenéutica del G12.

Algunas iglesias han olvidado la mansedumbre de las palomas y solo recuerdan la astucia de las serpientes (Mateo 10:16). Y con sus acomodos de interés utilizan la violencia simbólica de su discurso (maldiciones, bendiciones, pactos, siembras) para presionar la intención de voto de sus seguidores. Como afirma un artículo del Espectador: los votos cristianos son votos “endosables”, disciplinados, amarrados. Qué tristeza. Votos endosables. Que se pueden trasladar, ceder a favor de otro. Votos gregarios, obedientes, sumisos. Sin posibilidad de reflexión, de réplica, de disenso, de opinión. Manadas obedientes y no comunidades de personas, de sujetos. Ayer, endosados al liberalismo. Hoy, endosados a la ultraderecha. Mañana, ¿quién sabe? Cada día trae su propio afán. Y algunos líderes cristianos, en su afán, pretenden añadir, cada día, un codo a su propia estatura.

Frases: Michael Horton (III)

The church is holy—that is, the sphere of God’s saving, covenantal action—when it is “in Christ,” and it is the gospel that determines and audibly identifies this location. If a professing church no longer defines itself and its ministry—that is, its methods as well as its message—by that promise and command, it no longer has a valid ministry. It is no longer authorized to speak and act in Christ’s name to his people and to the world. Deprived of its holiness (which is given to it from outside of itself), it becomes just another secular institution.

La iglesia es santa -esto es ,en la esfera de la acción salvífica dentro del pacto- cuando es “en Cristo”, y es el evangelio quien determina y audiblemente identifica su lugar. Si una iglesia profesante no se define a si misma y su ministerio -esto es, sus métodos como su mensaje- por la promesa y el mandamiento, no es más un ministerio valido. No esta más autorizada a hablar y actuar en nombre de Cristo a su gente y al mundo. Privada de su santidad (la cual es otorgada desde fuera de si misma), se convierte en tan solo otra organización secular

Horton, M. (2011). The Christian Faith: A Systematic Theology for Pilgrims on the Way (p. 865). Grand Rapids, MI: Zondervan.

Crispetazos (III): Lo mejor posible

Lo mejor posible

Lo mejor posible

Pocas imágenes tan poderosas como esta (Para empezar me devolvió las ganas de escribir). Pocas imágenes son capaces de resumir, en su humildad y sencillez, el lamentable estado en el que se encuentra el cristianismo contemporáneo.

Y es que el principal y más grave problema del cristianismo actual es su profunda e incuestionable ignorancia bíblica. Y esta imagen es su quintaesencia.

Esta imagen muestra la salvación como algo que se puede alcanzar a través de la obediencia a la voluntad de Dios. El autor (o autora) reconoce que no es fácil hacerlo a la perfección (sin embargo deja una sombra de duda) así que Dios de alguna manera rebaja sus estándares y me deja salvarme si hago lo mejor posible. Queridos lectores, nada más alejado de la verdad bíblica.

Reconozco que no todo aquel que se llame cristiano es salvo (ni aun los que manifiesten dones), de esto ya el mismo Jesús nos había advertido:

Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu Nombre, y en tu Nombre echamos fuera demonios, y en tu Nombre hicimos muchos milagros?
Entonces les protestaré: Nunca os conocí. ¡Apartaos de mí, hacedores de maldad!

Santa Biblia: La Biblia Textual, Segunda Edición. (1999). (Mt 7.22–23). Sociedad Bíblica Iberoamericana, Inc.

Pero aquel que ha creído en el Hijo de Dios YA es salvo:

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Santa Biblia: La Biblia Textual, Segunda Edición. (1999). (Jn 3.16). Sociedad Bíblica Iberoamericana, Inc.

La salvación es por gracia, no es algo que se pueda ganar:

Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no es de vosotros, es el don de Dios.
No por obras,° para que nadie se gloríe;

Santa Biblia: La Biblia Textual, Segunda Edición. (1999). (Ef 2.8–9). Sociedad Bíblica Iberoamericana, Inc.

Si usted cree que puede ser salvo por sus propias obras, hace a Dios deudor (es decir sale Dios a deberle a usted por haber sido tan bueno)

Pues, ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado como justicia.
Al que obra, no se le cuenta el salario como gracia sino como deuda,
pero al que no obra, sino que cree en el que declara justo al impío, su fe le es contada como justicia.

Santa Biblia: La Biblia Textual, Segunda Edición. (1999). (Ro 4.3–5). Sociedad Bíblica Iberoamericana, Inc.

¿Dónde está pues la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿De las obras? No, sino por la ley de la fe.
Sostenemos entonces que el hombre es declarado justo por la fe, sin las obras de la Ley.

Santa Biblia: La Biblia Textual, Segunda Edición. (1999). (Ro 3.27–28). Sociedad Bíblica Iberoamericana, Inc.

¿Significa entonces que no debemos hacer la voluntad de Dios?

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

Santa Biblia: La Biblia Textual, Segunda Edición. (1999). (Mt 7.21). Sociedad Bíblica Iberoamericana, Inc.

De ninguna manera, pero primero debemos entender cual es la voluntad de Dios:

Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, de ningún modo° lo echo fuera,
pues he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
Y ésta es la voluntad del que me envió: que todo lo que me ha dado,° no pierda Yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.
Porque ésta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en Él, tenga vida eterna, y Yo lo resucitaré en el día postrero.

Santa Biblia: La Biblia Textual, Segunda Edición. (1999). (Jn 6.37–40). Sociedad Bíblica Iberoamericana, Inc.

Así es, queridos lectores, La voluntad de Dios es que creamos en el Hijo. Punto.

¿Somos entonces libres para pecar? NO:

Porque la gracia salvadora de Dios fue manifestada a todos los hombres,
enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas, vivamos sobria, justa y piadosamente en el mundo presente,
aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo,
quien se dio a Sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para Sí un pueblo de su propia posesión, celoso de buenas obras.

Santa Biblia: La Biblia Textual, Segunda Edición. (1999). (Tit 2.11–14). Sociedad Bíblica Iberoamericana, Inc.

Ser cristiano no es empezar a ser bueno para un día alcanzar la salvación. Nadie puede salvarse por sus propios méritos, pero por la fe en Jesús, su muerte y resurrección, somos justificados delante de Dios  y tenemos vida eterna.

También os recuerdo hermanos el Evangelio que os prediqué, el cual también recibisteis, en el cual también estáis firmes.
Por el cual también, si os aferráis a la palabra que os prediqué, sois salvos, si no creísteis en vano.
Porque primeramente os entregué lo que también recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;
que fue sepultado y que fue resucitado al tercer día, conforme a las Escrituras;

Santa Biblia: La Biblia Textual, Segunda Edición. (1999). (1 Co 15.1–4). Sociedad Bíblica Iberoamericana, Inc.

Monstruos encima de la cama

Con respecto a los lideres del movimiento apostólico y profético suelen haber dos posiciones bien definidas: Idolatría y odio.

Los seguidores de estos lideres (Cash Luna, Los Maldonado, Rony Chaves, Los Castellanos, Joel Osteen y otros) idolatran a sus lideres con fervor. Cualquier critica que un hermano lance contra ellos será prontamente respondido con acritud. Desde las respuestas normales (“No toque al ungido”, “Solo el Señor puede juzgar” y otros) hasta maldiciones e insultos. Estás actitudes son alentadas por los propios lideres quienes mantienen a sus seguidores en un constante estado de estupor.

Por el contrario los enemigos de estos lideres (particularmente compañeros blogueros) suelen atacar a estos personajes con saña, muchas veces deshumanizándolos, mostrándolos como monstruos (cuando no entran la paranoia y los llaman directamente illuminatis o satanistas  o_O). Y no sin razón, pocas cosas son más abyectas que enriquecerse torciendo las escrituras. La Biblia nos advierte sobre los tales.

Craso error, estos personajes no son monstruos; son tan humanos como nosotros. No puedo asegurarlo, pero probablemente Cash Luna es bueno con los animales, Rony Chaves es un excelente padre y  Maldonado un gran esposo. Caso particular el de Cesar Castellanos (Yo me congregue en la Misión Carismática Internacional, cuna del G12, durante los años 1998 al 2005). Conozco que las hijas de Cesar Castellanos lo aman genuinamente y su esposa también. Hace muchos años escuche una predicación de él donde contaba como había canjeado su carro particular por sillas para la iglesia… un monstruo no hace esas cosas.

Y lidiar con semejantes a nosotros es más aterrador aun que con monstruos. Si los que están torciendo el evangelio son iguales a nosotros… ¿Que impide que nosotros no terminemos haciendo lo mismo? ¿Creemos que son monstruos en un intento de negar que podemos ser como ellos?

Del generoso Cesar Castellanos que cambio su carro por sillas para la congregación al ambicioso y falso maestro solo pasaron unos años, pero sigue siendo la misma persona… no un monstruo. (Lo mismo puede decirse de sus compañeros)

Los monstruos no están debajo de la cama. Los monstruos están encima de la cama, durmiendo en ella. Tú y yo tenemos el potencial de convertirnos en monstruos

Are you ready for the unveiling?
We have met the enemy and he is us
Breeding divisions within the body,
Distorting scripture, creating instability
And all oppressive forms of dissonance

¿Estás listo para correr el velo?
Conocimos al enemigo y somos nosotros
Criando divisiones dentro del cuerpo,
Distorsionando la Escritura, creando inestabilidad
Y toda forma opresiva de disonancia

- The Stand, Saviour Machine

Addendum: ¿Como podemos evitar convertirnos en monstruos?

- Lectura constante de la Escritura: Lea la Biblia, toda ella. No como quien lee un horóscopo, ni quien busca frases de superación personal. Entienda el mensaje de la Escritura que no es otro que Jesús mismo:

 y les dijo: Estas son mis palabras, que os hablé estando aún con vosotros: que tenían que cumplirse todas las cosas que habían sido escritas acerca de mí en la Ley de Moisés, y en los Profetas, y en los Salmos.
Entonces les abrió la mente para que entendieran las Escrituras,
y les dijo: Así está escrito, que el Mesías padecería y se levantaría de entre los muertos al tercer día,
y que se predicaría en su Nombre el arrepentimiento para perdón de pecados a todas las gentes, comenzando desde Jerusalem.
Vosotros sois testigos de estas cosas.

Santa Biblia: La Biblia Textual, Segunda Edición. (1999). (Lc 24.44–48). Sociedad Bíblica Iberoamericana, Inc.

Las palabras de Jesús tienen el poder de limpiarlo

Ya vosotros estáis limpios en virtud de la palabra que os he hablado

Santa Biblia: La Biblia Textual, Segunda Edición. (1999). (Jn 15.3). Sociedad Bíblica Iberoamericana, Inc.

- Oración constante: La oración puede preservar su corazón y mantener su pensamiento en Cristo

Por nada estéis angustiados, antes bien, por la oración y la súplica, en todo sean conocidas ante Dios vuestras peticiones con acción de gracias,
y la paz de Dios, que sobrepuja a todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Santa Biblia: La Biblia Textual, Segunda Edición. (1999). (Flp 4.6–7). Sociedad Bíblica Iberoamericana, Inc.

Y en un hermoso circulo virtuoso, si permanecemos en Jesús y sus palabras moran en nosotros el Padre nos contestará

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis, y se os hará.

Santa Biblia: La Biblia Textual, Segunda Edición. (1999). (Jn 15.7). Sociedad Bíblica Iberoamericana, Inc.

Aun más, pida que otros oren por usted, sus hermanos deberían estar dispuesto a hacerlo

Os saluda Epafras (el cual es uno de vosotros), siervo de Cristo, quien se esfuerza siempre por vosotros en las oraciones, para que estéis firmes, perfectos y totalmente decididos a cumplir toda la voluntad de Dios.

Santa Biblia: La Biblia Textual, Segunda Edición. (1999). (Col 4.12). Sociedad Bíblica Iberoamericana, Inc.

Por esto también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del pleno conocimiento de su voluntad, en toda sabiduría y discernimiento espiritual; para que andéis como es digno del Señor, con el fin de agradarle en todo, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el pleno conocimiento de Dios;  fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad;

Santa Biblia: La Biblia Textual, Segunda Edición. (1999). (Col 1.9–11). Sociedad Bíblica Iberoamericana, Inc.

- Aprenda de otros: Pocas cosas más perjudiciales para un cristiano que creer que se las sabe todas.

La palabra de Cristo viva en vosotros en abundancia, con toda sabiduría, enseñándoos y amonestándoos los unos a los otros con salmos, e himnos, y cánticos espirituales, cantando con gracia en vuestros corazones a Dios.

Santa Biblia: La Biblia Textual, Segunda Edición. (1999). (Col 3.16). Sociedad Bíblica Iberoamericana, Inc.

Hemos sido llamados a enseñarnos, y a amonestarnos, unos a otros. El acto de aprender de otro hermano o escuchar su amonestación es un acto de humildad y paciencia, pero cuando una persona sola escucha a los que le alaban puede terminar muy mal. La falta de pensamiento critico tan rampante en nuestra sociedad y peor aun, desbocada en la iglesia es una receta segura para el fracaso

    Antes del quebrantamiento viene la soberbia,
Y antes de la caída, la altivez de espíritu.

Santa Biblia: La Biblia Textual, Segunda Edición. (1999). (Pr 16.18). Sociedad Bíblica Iberoamericana, Inc.

- Cuide su doctrina: Sin una constante revisión de sus enseñanzas, aun el mejor de los maestros puede caer. Sea humilde. Aprenda de todas las enseñanzas que 2000 años de historia de la iglesia nos han dejado. Durante este tiempo hermanos preciosos en Cristo han producido miríadas de conocimiento que usted puede aprovechar; no hacerlo es declararse mejor que sus hermanos (vea el punto anterior)

Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina, persiste en estas cosas; porque si haces esto, te salvarás a ti mismo y a los que te escuchan.

Santa Biblia: La Biblia Textual, Segunda Edición. (1999). (1 Ti 4.16). Sociedad Bíblica Iberoamericana, Inc.